Autor: Maru Munguía | CEO de tâas
Hablaron de IVA, pagos a partes relacionadas, precios de transferencia, documentación, auditorías y mecanismos para resolver controversias. Y recientemente la discusión volvió a aparecer.
La respuesta de México fue contundente. Hacienda rechazó varios de los señalamientos y explicó que el SAT ha modificado sus procesos de fiscalización, que trabaja con autoridades de otros países para resolver controversias en materia de precios de transferencia y que ha fortalecido los Acuerdos Anticipados de Precios.
Pero para mí, lo verdaderamente interesante de esta conversación no es decidir quién tiene razón.
Es entender qué nos está diciendo sobre la nueva realidad fiscal.
Porque detrás de toda esta discusión hay algo mucho más grande.
Una empresa puede comprarle servicios a una relacionada, pagar regalías, mover bienes, prestar servicios entre países, realizar cargos intercompañía o aplicar determinado tratamiento fiscal.
Cada una de esas decisiones puede tener una lógica económica perfectamente entendible para quienes participaron en ella.
Pero después ocurre algo importantísimo:
esa operación queda documentada.
Y desde ese momento existen dos historias.
La que la empresa sabe —o cree— que ocurrió.
Y la que puede sostener con su evidencia.
Ahí empieza el problema.
Mientras más grande es una empresa, más personas, áreas, sistemas, asesores, países y comprobantes intervienen.
Legal conoce una parte. Finanzas conoce otra. Contabilidad registra otra. Fiscal interpreta otra. Precios de transferencia sustenta otra. El ERP procesa otra.
Y cada uno puede estar haciendo perfectamente bien su trabajo.
Pero eso no significa que alguien esté entendiendo la historia completa.
Durante años pudimos trabajar así: revisando por partes, por muestras, por periodos, por cuentas, por áreas o por especialistas.
Porque la información también vivía fragmentada.
Hoy ya no.
México construyó una infraestructura fiscal digital extraordinaria. Gran parte de lo que una empresa compra, vende, cobra, paga, cancela o remunera va dejando evidencia digital.
Los CFDI ya no son solamente facturas.
En conjunto forman un ecosistema: el sistema operativo fiscal de México.
Y cuando unes las piezas, aparece una historia.
El problema es que muchas empresas siguen trabajando como si esa historia no existiera.
¿Qué pasa cuando alguien de afuera empieza a hacer preguntas?
¿Qué ocurrió realmente? ¿Por qué se hizo? ¿Con quién? ¿Cuándo? ¿Cómo quedó documentado? ¿Qué otras operaciones están relacionadas? ¿La evidencia sostiene la explicación?
Entonces comienza la reconstrucción.
Contabilidad busca sus registros. Fiscal busca sus papeles de trabajo. Legal busca contratos. Precios de transferencia busca sus estudios. Operación explica qué ocurrió.
Y alguien empieza a juntar las piezas.
Cuando la conversación ya empezó.
Ese es el paradigma que tenemos que romper.
No porque podamos eliminar la complejidad fiscal. Tampoco porque una tecnología vaya a sustituir al fiscalista, al contador, al abogado o al especialista en precios de transferencia.
Sino porque en esta nueva realidad entender la historia después ya no es suficiente.
Antes de explicársela a una autoridad.
Antes de defender una posición.
Antes de descubrir una diferencia.
Antes de que una operación aparentemente normal se convierta en un problema mucho más grande.
Porque entre miles o millones de comprobantes puede haber algunos que estén contando algo diferente de lo que tú crees que ocurrió.
Esas son Las Agujas del Pajar™.
CFDI que parecen normales, que viven mezclados con todos los demás, pero que pueden desaparecer dinero y, cuando una diferencia escala, terminar comprometiendo mucho más que un impuesto.
Y el problema no es que la información no exista.
El problema es que nadie la entiende completa y mucho menos la confirma.
TaxTech ya transformó buena parte del mundo fiscal.
Automatizamos, timbramos, calculamos, declaramos y administramos cantidades extraordinarias de información.
Pero después de digitalizar todo apareció una necesidad que antes simplemente no existía a esta escala:
interpretarlo.
Entender cómo se relaciona.
Construir la historia.
Encontrar dónde se rompe.
Cuantificar qué dinero está relacionado.
Y llevar la evidencia correcta a quienes tienen que tomar una decisión.
A eso le llamamos Tax Interpretation™.
Y eso es lo que estamos construyendo en tâas.
tâas no hace el trabajo del especialista en precios de transferencia.
No sustituye al contador.
No sustituye al fiscalista.
No defiende una controversia.
Agrega una capacidad que todos ellos necesitan: entender la historia que la evidencia de la empresa está documentando.
Para que el dueño también pueda verla.
Para que los especialistas puedan profundizar donde importa.
Y para que una empresa no tenga que esperar a que alguien desde afuera le haga la pregunta que debió hacerse desde adentro.
Porque en esta nueva era fiscal, tener la información ya no es suficiente.
A new way… for taxes.
Únete a nuestra newsletter
Empieza hoy.