Autor: Maru Munguía | CEO de tâas
Mientras nada parece estar mal, la empresa opera con una sensación de control. El contador hace los cálculos, el despacho presenta, administración entrega la información y el sistema procesa. Todo parece estar cubierto porque cada persona cumple una parte del proceso y el dueño confía en que, al final, la historia completa también quedó bien.
El problema aparece cuando llega una diferencia. Entonces comienzan las explicaciones: que eso fue contabilidad, que el despacho hizo ese manejo, que el sistema lo procesó así, que probablemente fueron las cancelaciones o que siempre se ha trabajado de esa manera. Cada respuesta puede contener una parte de la verdad y cada área puede haber cumplido con lo que le correspondía. Aun así, nadie necesariamente puede demostrar qué ocurrió en conjunto.
Ese es el verdadero punto ciego. Los CFDI no documentan únicamente facturas aisladas. En conjunto cuentan la historia de operaciones, pagos, cobros, cancelaciones, sustituciones e impuestos. Esa historia es la que la empresa puede sostener y puede ser distinta de la que todos creen que ocurrió.
Hace poco, una empresa recibió una diferencia cercana a cinco millones de pesos. La primera explicación fue que probablemente se debía a facturas canceladas. Parecía lógico, hasta que comenzaron las preguntas: cuáles facturas eran, si las cancelaciones habían sido aceptadas, qué documentos las sustituyeron, cuáles seguían vigentes, cómo se reconocieron los ingresos y qué historia estaba leyendo la autoridad.
La información existía. También existían responsables, archivos, sistemas y controles. Lo que no existía era una historia completa que pudiera demostrarse de inmediato.
Por eso la fe ciega no consiste únicamente en confiar en una persona. Consiste en asumir que, porque todos hicieron su parte, la historia completa necesariamente quedó bien. Cuando llega el problema, pasarse la responsabilidad no corrige los CFDI ni explica la diferencia.
La alternativa no es desconfiar del contador, del despacho o del equipo. Es poder confirmar lo que todos hicieron. Interpretar la historia permite entender qué ocurrió, dónde se rompió y qué evidencia sostiene la explicación.
La responsabilidad puede estar distribuida entre muchas personas y sistemas, pero la consecuencia termina concentrándose en el dueño del RFC.
Todos pueden explicar su parte. La pregunta es quién puede demostrar la historia completa.
tâas interpreta el sistema operativo fiscal de México para que entiendas, confirmes o corrijas la historia que documentan tus CFDI antes de que el problema escale.
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